El Metro de Moscú

El Metro de Moscú, es más que un transporte público, es un destino turístico.

Hablar del metro de Moscú no es referirse a cualquier cosa. Lo primero que hay que decir es que, con una longitud de 329 kilómetros, ocupa el tercer lugar entre los más grandes del mundo. Primero está el Metro de Nueva York, en los Estados Unidos, que suma 1.361 kilómetros de vías, y luego el de Londres, en la capital inglesa, con 408 kilómetros de líneas activas.

Con semejantes dimensiones, es de esperarse que las estaciones para abordarlo sean muchísimas, ¿pero cuánto puede ser muchísimo, 60, 70, 80?, no. El Metro de Moscú cuenta con 199 estaciones, distribuidas en 12 líneas que cubren gran parte de la capital rusa.

De sus 199 estaciones, 72 son subterráneas a gran profundidad y 87 subterráneas a poca profundidad. Además, cuenta con 10 estaciones a nivel del suelo y 4 estaciones elevadas. Con toda esta parafernalia dimensional, no tiene nada de asombroso que el Metro de Moscú haya alcanzado el récord mundial de frecuencias, con llegadas y salidas de trenes cada 90 segundos en las horas pico.

Se espera que para el 2018 este pueda completar su segunda línea circular. Si todo sale como se tiene planeado, el nuevo anillo metropolitano alcanzará cerca de 54 kilómetros de largo, cifra que representa la mitad de la longitud de la carretera de circunvalación que rodea la ciudad de Moscú.

Pero eso no es todo, en los próximos años, se tiene planeado construir 158 kilómetros de líneas nuevas y para el 2020, se espera que el Metro de Moscú cuente con más de 451 kilómetros de pistas y unas 250 estaciones, aportando soluciones de traslado, en una urbe que alberga a unos 12 millones de personas, sin contar a los visitantes.

Hogar para refugiados
Leyendas que acompañan los hechos
La historia a través del arte
Los 10 metro records
Acceso desde la calle
Opciones de boletería
Dirigiéndose al andén
Traslado en el vagón
Trasbordos entre estaciones
Metroturismo

Hogar para refugiados

Más allá de sus proporciones, que ya es bastante decir, otro aspecto que convierte al Metro de Moscú en un lugar especial es su historia. Cuando fue inaugurado, el 15 de mayo de 1935, ya se tenía la idea de que su estructura pudiera servir para proteger a la población civil en caso de una guerra o peligro inminente, y así fue.

Durante la Guerra Patria, los espacios del Metro de Moscú se convirtieron en el segundo hogar de millones de moscovitas, quienes lo utilizaron como refugio para resguardarse de los bombardeos nazis que por aquellos días llovían del cielo sin cesar.

Fue como una pequeña ciudad dentro de la gran ciudad. Tiendas, peluquerías, bodegas y hasta una biblioteca pública, funcionaron en su interior. Incluso, la actividad era tal, que en esos años, según algunos historiadores, nacieron ahí adentro unos 217 niños, por lo que se presume que también haya acogido improvisados puestos hospitalarios.

Leyendas que acompañan los hechos

El Metro de Moscú es un lugar con mucha historia, pero también con muchas leyendas. Una de las más comunes es la del Metro-2, o D-6, como le conocen algunos. Se habla de la existencia de vías secretas, mucho más profundas que las del metro, que conectarían a diversas instituciones gubernamentales con búnkeres subterráneos en las afueras de la ciudad.

Otros aseguran que la línea circular Koltsevaya, de vital importancia por servir de enlace para los transbordos, surgió a partir de un accidente involuntario que tuvo Stalin durante un recorrido de inspección. Según los relatos, este degustaba una taza de café y sin querer, la derramó sobre uno de los planos.

Al intentar recoger el desastre, este percibió lo que parecía ser una huella en forma de anillo, lo cual interpretó como un claro mensaje, y pidió desarrollar la construcción de la línea bajo esa forma. Esta, además, sería la razón por la que Koltsevaya sería representada en los mapas justamente de color marrón.

También se comenta que ante la relevancia de tan insigne obra, muchas fueron las personas que sacrificaron parte de sus beneficios por verla concluida. Tal es el caso de un ingeniero que supuestamente entregó uno de los dos cuartos de su apartamento comunal a cambio de 100 toneladas de cemento, ya que el material de construcción escaseaba, porque la prioridad era la creación de viviendas.

Tampoco podían faltar las historias de fantasmas en el Metro de Moscú. Una de esas apariciones espectrales sería la de un guardavía que falleció a los 92 años de edad, en pleno ejercicio de sus funciones. Dicen que sentía mucho apego por lo que hacía y no quería jubilarse. Según algunos trabajadores y usuarios del transporte subterráneo, en ocasiones se le ve feliz, recorriendo los túneles,

Todo lo contrario al caso de un maquinista que falleció tras el incendio de un vagón que se salió de la vía. Al parecer, este maniobró durante el incidente para salvar a los pasajeros, pero él sufrió graves quemaduras que terminaron provocándole la muerte. Quienes lo han visto dicen que tiene el cuerpo tostado y proyecta tristeza.

La historia a través del arte

En todas las estaciones del Metro de Moscú se puede encontrar una decoración opulenta que responde a la corriente artística denominada “Realismo socialista”. La imagen omnipresente de Lenin está presente en casi todos sus espacios, así como muchas alegorías de la guerra y la vida en el campo, expresadas de distintas maneras.

Estatuas gigantes de soldados, azulejos con aviones pintados y escenas de trabajadores rurales, entre otras representaciones visuales, lo convierten en una verdadera joya de la arquitectura rusa y recuerdan a quienes lo usan, buena parte de la historia social y política del territorio donde se encuentra. Al caminar por sus pasillos, es inevitable viajar al pasado.

Su belleza y majestuosidad, así como el simbolismo histórico que ostenta, hizo que 44 de sus estaciones hayan sido declaradas patrimonio cultural de Rusia. Por este mismo motivo, el arquitecto Yuri Gridchin ha valorado a 20 estaciones con 5 estrellas, las cuales, en su criterio, son las más extraordinarias, y no pueden dejar de conocerse:

Línea 1 del metro de Moscú:

Krasnye vorota

Komsomolskaya

Kropotkinskaya

Vorob’yevy gory

Línea 2 del metro de Moscú:

Mayakovskaya

Navtozavodskaya

Novokuznetskaya

Línea 3 del metro de Moscú:

Arbatskaya

Park Pobedy

Kievskaya

Ploschad Revolyutsii

Línea 5 del metro de Moscú:

Novoslobodskaya

Taganskaya

Komsomolskaya

Prospekt mira

Kievskaya

Línea 7 del metro de Moscú:

Kuznetskiy most

Pushkinskaya

Línea 9 del metro de Moscú:

Nagatinskaya

Gridchin también ha puntuado con 4 estrellas a otras 46 estaciones:

Línea 1 del metro de Moscú:

Sokolniki

Krasnoselskaya

Okhotny ryad

Biblioteka imeni Lenina

Park kultury

Frunzenskaya

Sportivnaya

Universitet

Línea 2 del metro de Moscú:

Sokol

Aeroflot

Dinamo

Belorusskaya

Teatralnaya

Paveletskaya

Línea 2 del metro de Moscú:

Strogino

Slavyanskiy bul’var

Smolenskaya

Kurskaya

Baumanskaya

Semyonovskaya

Partizanskaya

Línea 4 del metro de Moscú:

Alexandrovskiy sad

Kievskaya

Vystavochnaya

Línea 5 del metro de Moscú:

Park kultury

Оktyabrskaya

Dobryninskaya

Paveletskaya

Kurskaya

Belorusskaya

Krasnopresnenskaya

Línea 6 del metro de Moscú:

VDNKh

Rizhskaya

Línea 8 del metro de Moscú:

Marxistskaya

Aviamotornaya

Línea 9 del metro de Moscú:

Mendeleevskaya

Tsvetnoy bul’var

Chekhovskaya

Borovitskaya

Chertanovskaya

Bul’var Dmitriya Donskogo

Línea 10 del metro de Moscú:

Chkalovskaya

Rimskaya

Bratislavskaya

Trubnaya

Dostoevskaya

Los 10 metro records

Son varios los records que ha establecido el Metro de Moscú, a través de sus líneas y estaciones, dentro de la propia Rusia, ¿lo sabías?, estos son los 10 principales:

La Estación más transitada: Datos oficiales revelan que Víjino, al final de la línea Tagansko-Krasnoprésnenskaya, ha movido hasta a 170.000 pasajeros al día.

El Recorrido más largo: Entre las estaciones de Stróguino y Krilatskoe, el vagón recorre unos 6,625 km en aproximadamente 7 minutos.

La parada más profunda: Park Pobedi, en la línea Arbatsko-Pokrovskaya, cuenta con 84 metros de profundidad.

Y menos profunda: la estación de Pechatniki sobresale 5 metros por encima del suelo.

La estación más larga: Vorobiovi Gori, en la línea de Sokólniki, alcanza los 284 metros y para recorrerla de extremo a extremo se requieren 4 minutos. también es la primera estación de metro en el mundo que se construye sobre un puente de río.

La estación más estrecha: Tanto el ancho como la distancia entre las columnas de la estación Volgogradski Prospekt, en la línea Tagansko-Krasnoprésneskaya, es de tan solo de 4 metros.

La estación más curva: A lo largo de unos 750 metros, la estación Alexándrovski Sad, en la línea Filévskaya, posee un gran grado de curvatura tan pronunciado que el conductor no puede ver los vagones de cola.

La estación más lujosa: El techo de Komsomólskaya, en la línea circular, está decorado con ocho paneles de mosaico de piedras preciosas y esmaltadas. Se le concibió como la puerta de entrada a Moscú, por tanto, debía sorprender a los visitantes y transmitir el poderío soviético.

La estación con más nombres: A lo largo del siglo XX, muchas estaciones del Metro de Moscú cambiaron de nombre, según la voluntad de la corriente política prevaleciente. Ojotni Riad, en la línea Sokólniki, fue la más afectada, luego de que se le renombrara hasta cuatro veces.

La estación que más tardó en construirse: Spartak, en la línea Tagansko-Krasnoprésnenskaya, comenzó a construirse en 1975, y a finales de 2013 todavía no había sido abierta al público.

Acceso desde la calle

Para utilizar el Metro de Moscú hay que estar muy pendiente de la señalización que hay en todo su entorno, sobre todo si no se habla ruso. Aunque, por la amplitud del mismo, hasta los usuarios más asiduos han llegado a confundirse en algún momento de despiste. La mayoría de estaciones abren desde las 5:30 de la mañana y cierran aproximadamente la 01:00 de la madrugada.

Desde la calle, cerca de cualquier estación, ya se puede ver la M roja que lo identifica. Como todo transporte subterráneo, se accede a él bajando unas escaleras. Ahí los visitantes se encontrarán con dos puertas, unas señalizadas en color verde que dicen en ruso “Entrada”, y otras con señales en rojo con la inscripción “No entrar”, ya que se trata de las puertas de salida.

Dentro de la estación, lo primero que encontrará el visitante es un mapa con la ubicación de todas las estaciones, así como las máquinas automáticas expendedoras de boletos, tanto en ruso como en inglés, y una taquilla de atención al público. Aunque no es complicado usar las máquinas, muchos visitantes optan por las taquillas, dado que allí solo basta indicar con los dedos el número de tiquetes que se quieran comprar.

Opciones de boletería

El precio de los boletos para el Metro de Moscú no varía en función de la ruta que se vaya a tomar, sino de la cantidad de viajes a realizar, de manera que a mayor cantidad de viajes, más económico será el valor del boleto. Los niños hasta 7 años no pagan billete. Las opciones son las siguientes:

1 viaje: 50 rublos.

2 viajes: 100 rublos.

20 viajes: 650 rublos.

40 viajes: 1.300 rublos.

60 viajes: 1.570 rublos.

Muchos viajeros optan por comprar un ticket de 20 y lo comparten con otras personas. También es posible comprar billetes que permiten hacer viajes diarios ilimitados. El que cubre un día entero cuesta 210 rublos y el billete para trasladarse en el metro durante 3 días tiene un valor de 400 rublos, mientras que por el ticket para desplazarse a lo largo de 7 días deberán pagarse 800 rublos.

Tarjeta Troika Moscú

Moscú tiene muchos lugares interesantes para conocer y distraerse, pero algunos están distantes. Si la intención es utilizar otro tipo de transporte público, además del metro, el viajero tiene la opción de adquirir una tarjeta Troika y desplazarse mediante autobús, trolebús o tranvía, hacia otros destinos dentro de la ciudad.

La tarjeta Troika Moscú, promovida por el Ministerio de Transporte ruso y puesta en funcionamiento a partir del año 2013, tiene un propósito ahorrativo, pues además de ayudar a economizar tiempo, pretende evitar el uso excesivo de billetes de papel.

Esta se adquiere en cualquier estación del metro, así como en las máquinas automáticas de la empresa estatal Mosgotrans, que administra el transporte público, y en las tiendas de electrónica y telefonía móvil Svyaznoy, que se encuentran distribuidas por toda Moscú.

La tarjeta como tal, es decir, el plástico, tiene un costo de 50 rublos, adicional al valor de los traslados, que se abonan a modo de depósito y son reembolsados si esta se devuelve. Con ella se podrá pagar, por ejemplo, 63 rublos por viajes en transporte mixto: 32 en el metro y 31 en autobús, trolebús o tranvía.

Billete “90 minutos”

Otro de los beneficios que confiere la tarjeta Troika es el servicio denominado “billete 90 minutos”, que permite hacer viajes ilimitados durante ese lapso de tiempo, en metro o mono rail, así como en los transportes en superficie, por tan solo 49 rublos.

Como la tarjeta determina automáticamente la mejor tarifa, el usuario no tendrá que preocuparse por hacer valer la oferta. De esta manera, si realiza un viaje en metro y autobús dentro de un lapso de 90 minutos, se le descontará de su saldo 49 rublos, en vez de los 63 rublos correspondientes al servicio mixto.

La Troika se puede recargar las veces que sea necesario, hasta por 3.000 rublos, en las taquillas del metro, máquinas automáticas, taquillas Aeroexpress de los aeropuertos de la ciudad, y en las tiendas de telefonía Megafone y Svyaznoy. También puede hacerse a través de internet o teléfono mediante SMS. Si se registra, los viajeros tienen la oportunidad de recuperar el dinero en caso de que llegaran a perderla.

Además de facilitar el acceso al transporte público, incluyendo el subterráneo, con la Troika puede pagarse el alquiler de bicicletas públicas, cuyo servicio está repartido por toda Moscú. Puede usarse por varias personas, no caduca y el saldo es válido hasta 5 años después de la recarga. Este se puede verificarse en las máquinas automáticas de las estaciones del metro.

Dirigiéndose al andén

A pocos metros de la taquilla donde expenden los boletos se encuentran los torniquetes, que cuentan con un lector de datos sobre el cual deben colocarse los billetes o tarjetas de ingreso. Seguidamente, el marcador deberá cambiar de rojo a verde, indicando que el viajero ya puede pasar. Además le proporcionará el número de viajes disponibles en el boleto o tarjeta.

Las escaleras que conducen al andén son visibles desde este punto, pero igual no será difícil llegar a ellas pues, casi siempre hay gente subiendo y bajando. Abajo se pueden apreciar con facilidad los carteles que informan acerca de las líneas y el sentido de las mismas, pero estos suelen estar en alfabeto cirílico, aunque en las estaciones más céntricas pueden estar transliterados, así que el viajero deberá portar su respectivo plano en ruso e inglés para evitar tomar el vagón equivocado.

Cada uno o dos minutos pasa un tren, por lo que, en teoría, los viajeros no deberían apresurarse en subirse. El protocolo, como en cualquier metro del mundo, es apartarse de las puertas y dejar salir a la gente, para luego ingresar. En horas pico, como es de esperarse, hay mayor movimiento de personas, así que lo recomendable es mantenerse alejado de las puertas.

Traslado en el vagón

Parte del encanto del Metro de Moscú son sus trenes antiguos y ruidosos, que por lo general suelen desplazarse a altas velocidades, lo cual hace que el movimiento adentro se sienta con mucha fuerza. Si no hay puestos disponibles, lo ideal es sujetarse bien de las barandillas para no resbalarse.

El arribo a cada estación es anunciado sonoramente desde la cabina. En los trenes que se dirigen al centro de la ciudad, la voz suele ser masculina, mientras que en los trenes que van en la ruta contraria, el anuncio es realizado por una voz femenina. Estos avisos se hacen en ruso, por lo que será necesario recurrir nuevamente al mapa de bolsillo, porque el que se encuentra próximo a cada puerta también está en lengua natal.

El nombre de cada estación también ha sido grabado en las paredes del andén, pero está en ruso y no se puede visualizar con facilidad desde los vagones. Muchas personas vencen las barreras del idioma enumerando las estaciones que necesitan transitar para llegar a su destino, a medida que las van recorriendo.

Trasbordos entre estaciones

Cada línea está identificada con un color distinto, por ello, si el viajero necesita realizar un trasbordo, al salir del tren debe buscar las indicaciones y, si no entiende ruso, podrá guiarse por el color de esta, para lo cual debe haber indagado previamente sobre la tonalidad identificativa de la línea a la que debe acceder.

Es probable que para realizarlo tenga que atravesar pasillos, y subir o bajar escaleras, pero nunca deberá abandonar la estación. Y si se pasa de parada, simplemente se cruza al extremo opuesto, saliendo del andén e ingresando nuevamente pero en el otro sentido, y se toma el vagón contrario.

Habiendo llegado a la estación de destino, se abandona el tren siguiendo el aviso blanco con letras negras que indica la ubicación de las puertas de salida. Lo más probable es que cada estación tenga varias salidas, para lo cual será necesario saber el nombre exacto de la calle.

Metroturismo

Por su majestuosidad arquitectónica y simbolismo histórico, el Metro de Moscú ha pasado de ser, un sistema público de transporte subterráneo, a uno de los íconos más representativos del turismo en la capital rusa. Ello ha hecho que algunas empresas se hayan dedicado a organizar visitas guiadas a lo largo y ancho de sus instalaciones.

Hay quienes aún no dominando el dialecto ruso, se aventuran a recorrerlo, pero lo mejor sería dejar esa tarea en manos de profesionales. Les recomendamos contratar los tours en Tour Gratis Moscú cual además de los tours en metro de Moscú ofrece una amplia variedad de servicios en la capitar de Rusia.

Ellos saben, por ejemplo, que el mejor momento para viajar en el metro son los fines de semana, y si toca hacerlo en días laborales, hay que evitar las horas en las que la gente va y viene de sus trabajos.

Otro aspecto importante a considerar cuando se hace turismo en el Metro de Moscú es que, aun cuando está permitido hacer fotografías dentro de sus instalaciones sin necesidad de comunicarlo ni de obtener un permiso especial, no podrán utilizarse equipos profesionales sin autorización previa, por considerar que estos afectan su normal funcionamiento, principalmente en las horas pico.

También es bueno recordar que el Metro de Moscú cuenta en algunas de sus estaciones con conexión wifi y ascensores o rampas para facilitar el acceso de personas con movilidad reducida, pero por lo que se ha podido apreciar, a futuro podrían ampliarse estos y otros servicios para potenciar la usabilidad de este espacio, que tiene de asombroso lo mismo que de profundo.